jueves, 27 de abril de 2017
Inicio arrow Noticias arrow Andrés Cassinello
Andrés Cassinello Imprimir E-Mail

Artículo pendiente de publicación del Teniente General Andrés Cassinello Pérez.

LOS TRISTES RECUERDOS

 

He recibido "La voz de Almería" del 25 de Abril de este año. En portada la fotografía de mi padre, asesinado en Turón el 31 de Mayo de 1938, después de sacarle de la cárcel almeriense de "El Ingenio". A su lado la de Esperanza Magaña, fusilada en las tapias del cementerio de Almería el 14 de Agosto de 1941. En las páginas centrales, la interminable lista, por orden alfabético,de los 1.167 almerienses víctimas de la guerra civil en la retaguardia republicana y en la represión que siguió a la victoria de los unos sobre la derrota de los otros.

¡Qué horror! No he buscado el nombre de mi padre, ni el de su hermano Andrés, también asesinado en Agosto de 1936, ni el de mi abuelo Eduardo, muerto en Julio de 1938 al día siguiente de salir de la cárcel. Me he hundido en el dolor compartido con quien quiera que sea que quiera compartirlo. Sin reparar en bandos, porque esto ha de doler a todos, a los de un lado y a los del otro, y a los que ahora tienen la suerte de no haber nacido condicionados por el recuerdo trágico de un progenitor así desaparecido.

Quisiera encontrar la razón de tan horrible demasía. Me queda el recuerdo desvaído de la lectura de las "Memorias" de los unos y los otros, y de las hojas amarillas de los periódicos de aquellos tiempos que antecedieron a la tragedia. Todos los textos justificativos de la propia conducta, todos negando cualquier parte de razón a los otros. Dos monólogos simultáneos y agresivamente enfrentados, como si cada uno de ellos fuera el único poseedor de la verdad entera. Me he hundido en el recuerdo. ¿Para qué me sirven las razones si lo que me duele es la sinrazón de los hechos?

Algo debió suceder que permanece inaprensible a mi entendimiento. ¿Hay alguien que lo comprenda mientras contempla este cuadro? ¿Por qué los españoles llegaron -o llegamos si ahora queremos asumir el todo- a la conclusión de que sólo matando a la otra mitad podíamos resolver los problemas de nuestra convivencia? Un viento de locura soplando en dos direcciones contrapuestas. Pero un viento sembrado por profetas que arrastraron tras de si a masas enardecidas de odio y de venganza. ¿Pueden estos hechos ser explicados de otra forma?

Un viento de locura. ¿ Por qué no lloramos juntos en lugar de hacerlo unos frentre a los otros? ¿Es distinto el dolor? ¿Son diferentes los recuerdos? ¿Es tan dificil el abrazo con el que está enfrente? Una herida a cerrar. Que todos los muertos descansen en paz.

Hace ya casi treinta años que la paz, la piedad y el perdón, de la ya lejana lectura de la "Velada de Benicarló", parecía anidar entre nosotros. El abrazo en la mitad del camino que nos separaba a los unos de los otros, y todos pudimos ver la normalidad en las calles, donde todos podían defender sus ideas dejando atrás el recuerdo de las armas; un tiempo en el que "el paseo" recuperaba su sentido del andar pausado bajo la sombra de los árboles, y las hogueras servían para reunir a los haombres que buscaban el calor en las frías noches invernales, no dirigidas a quemar lo que quisiéramos hacer desaparecer en el otro.

Me duele toda la historia, no la mitad de ella. ¿Es tan dificil? Ahora oigo vientos que pueden presagiar tempestades. Siento que falta prudencia, que necesitamos al otro si queremos preservar la paz, y lo necesitamos a nuestro lado y no enfrente. No quiero el dilema entre víctimas y verdugos; sería ir contra mi pensamiento tratar de denunciar a alguien. ¿ No hacen falta dos para hacer la paz? ¿La puede hacer alguien o un grupo solo? Mientras, templar los vientos es alejar las tempestades.

Todos los muertos son inocentes y todos tienen derecho a descansar en una tumba digna. Lo sé por mí mismo. Cuando tenía doce años recuperamos el cuerpo de mi padre de una cuneta de la carretera de Turón a Murtas, y el de mi tío Andrés de un pozo de Tahal convertido en fosa común. Pienso que la paz del futuro, la de los tiempos de mis hijos y mis nietos, debe cimentarse en el sentimiento compartido, en el dolor compartido, en el horror compartido. ¿ Alguien piensa que puede haber otro camino?

Mientras, espero el nacimiento de mi primer bisnieto. ¿Qué legado vamos a dejarle?

 

Andrés Cassinello Pérez

 
< Anterior   Siguiente >

Eventos

« < Abril 2017 > »
L M X J V S D
27 28 29 30 31 1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

Universidades

IE Segovia
UIMP
UEM
Uva
© 2017 Asociación para la Defensa de la Transición
Joomla! es Software Libre distribuido bajo licencia GNU/GPL.